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Hermano Alberto Adam Chmielowski nació el 20 de agosto de 1845 en Igo³omia, cerca de Cracovia.
Fue el mayor de los niños de Josefa Adalberto, tenía tres hermanos. En 1853 le muere su padre,
y cuando tiene catorce años queda huérfano de madre. Como estudiante de dieciocho añ
os de la escuela de Agro-silvicultura en Pulawy participado en enero en el levantamiento. En la batalla
pérdida de Me³chow queda herido lo que resulta en amputación de la pierna. Escapa de su cautiverio,
se escapó a París. Después de la amnistía en 1865 llegó a Varsovia, donde comenzó a estudiar pintura,
que continuó en Múnich. Regresó a Polonia en 1874 y empezó pintar los cuadros que cada vez más aparecían
los temas religiosos. En los años 80 pinta su famoso cuadro del Ecce Homo, que marca en él la transformación.
Adam Chmielowski decidió entregar su vida a servicio de Dios. Ingresa a los Jesuitas, pero después de medio añ
o abandona el noviciado y se dirige a Podole a su hermano Estanislao. Se afila a la Tercera Orden de San Francisco
de Asís y dirigió el trabajo apostólico de la población rural. En 1884 regresó a Cracovia. Promovido por el heroico
amor a Dios, y al prójimo dedicó su vida al servicio a los sin hogar y abandonados. Fundaba centros de acogida para ellos,
a fin de crear las condiciones dignas de vida, salvar en ellos la dignidad humana y dirigir los hacia Dios.
Albín Dunajewski viste el hábito religioso, un año después, en las manos del mismo hace los votos, dando inicio de
una nueva familia religiosa. Fundadas por el mismo las Congregaciones: los Hermanos Albertinos (1888) y las Hermanas
Albertinas (1891) los fundo sobre de la regla original de San Francisco de Asís. Centro de las actividades eran los albergues
de la ciudad para las personas sin hogar, lo que convierte en una obra apostólica de los refugios. Sin recursos materiales para
mantener a los pobres, limosneaba y a veces vendía sus cuadros pintadas. Con el tiempo entregándose más plenamente al servicio
de los pobres resignaba progresivamente de pintar los cuadros, pero dejando de ser un artista en el sentido estricto de la palabra
se convertiría en un artista más completo, renovando la belleza del Rostro ultrajado de Cristo en el rostro de los seres humanos de
margen inferior de la situación social y moral. Fundaba también los hogares para los huérfanos, los discapacitados, los ancianos y
enfermos terminales. Ayudaba a los desempleados a encontrar trabajo para ellos. Famosos son las palabras del Hermano Alberto, es
necesario dar de comer, al sin casa lugar, y de prendas de vestir al desnudo; porque los sin un techo y un pedazo de pan solo
pueden robar o mendigar limosna para sostener la vida.
Adam Chmielowski se destaco eminentemente con la espiritualidad franciscana. Amaba heroicamente a Dios y al prójimo. Servicio para
las personas sin hogar y de los pobres consideraba como una forma de culto a la Pasión de Cristo. Murió 25 de diciembre 1916 en Cracovia,
como un santo. En 1938, el Presidente de Polonia, Ignacio Mo¶cicki póstumo le dio Una Gran Cinta de la Orden de Polonia Restituta de
meritoria en las actividades y la independencia en el ámbito del trabajo social.
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Hermano Alberto la fotografia de carnet del año 1915

La elevación a la gloria de los altares al Hermano Alberto, la beatificación (1983 en Cracovia) y canonización
(1989 en Roma) ha hecho el Papa Juan Pablo II , que es su devoto ferviente. Las Reliquias del Santo se encuentran en el Santuario
del Ecce Homo del Santo Hermano Alberto en Cracovia - Polonia
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Papa Juan Pablo II en su Carta a la familia Albertina con ocasión del 150 aniversario del nacimiento de Santo Hermano Alberto,
así caracteriza su espiritualidad: Es un santo de la espiritualidad que fascina tanto su en la riqueza, así como su sencillez.
Señor Dios le llevó a través de un camino extraordinario: un participante de Levantamiento de enero, el estudiante superdotado,
un artista-pintor, que se convierte en nuestro “Pobrecillo” polaco "(como San. Francisco de Asís) el humilde limosnero,
el hermano corriente y heroico apóstol de la misericordia.(Juan Pablo II, Roma 6 de enero de 1995).
Todo lo, que ha compuesto el camino de vida de Santo Hermano, Alberto, se convirtió en la base de su espiritualidad. El modelo directo
de la formación de la espiritualidad de Santo Hermano Alberto es san Francisco de Asís. Aunque el Hermano Albert también tomaba
de otras fuentes, como la de San Juan de la Cruz y San Vicente de Paúl, pero, sobre todo, representa el espíritu de los franciscanos,
dándole el único y original enfoque.
Esta es la espiritualidad por completo de los principios evangélicos. Santo Hermano Alberto leyó el Evangelio de nuestro Señ
or Jesucristo literalmente y la realizo con radicalismo en la vida. Toda la vida de Cristo fue para el Santo Hermano Alberta revelación
del amor incomprensible de Dios hacia las personas. Con el ejemplo de San Francisco se enamoro sobre todo en el misterio la Encarnación,
la Cruz y Pasión de Cristo y de la Eucaristía.
Este amor agradecido inclinaba al Hermano Alberto para una entrega total de sí mismo a Dios, que se expresaba principalmente en la
búsqueda y el cumplimiento en todo de Su voluntad. La Voluntad de Dios sobre todo y solamente esto - esta es el programa de
toda su vida. La voluntad de Dios Santo Hermano Alberto descubría en una profunda y humilde oración, que llegaba hasta la contemplación.
El rasgo característico de su espiritualidad era empalmar con el acto de oración el servicio duro al prójimo, y la transformación de
trabajo en la oración, complementándolo en la forma más bella con un don total de sí mismo. "Cuando te llaman al pobre vaya de
inmediato a él - decía – aunque quedarías en la éxtasis santa, porque dejas el Cristo para Cristo.
En el seguimiento de Cristo a través de la práctica de los consejos evangélicos Hermano Alberto, con el ejemplo de San Francisco,
de una manera especial se enamoro en la pobreza y la cumplió con todo radicalismo. Para Santo Hermano Alberto la pobreza fue la mayor
participación en la pobreza de Cristo el Señor, que, siendo rico, por nosotros se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza
(cf. 2 Cor 8, 9). La pobreza de Santo Hermano Alberto tenía fuente en la confianza total de la Divina Providencia: Encomendar todo
a la Providencia - repetía. Es una simple consecuencia del hecho, de quien elige a Dios, este en El halle todo y se convierte
interiormente libre de los bienes de este mundo.
El santo Hermano Alberto unía la pobreza con el espíritu de penitencia, como un medio de purificación de corazón y reparación a Dios
por los pecados del mundo. La penitencia tenía un carácter alegre y esplendente, como una expresión de gratitud a Cristo por su pasión
redentora. Se expresa en una sencilla forma de vida y con buena gana trabajar en el servicio de Dios y al prójimo.
Uno de los rasgos característicos de la espiritualidad de Santo Hermano Alberto fue inherente bondad de corazón. Lewandowski dice,
que siempre cuando la valentía y el buen corazón, estaban en el juego, la bondad y la misericordia siempre triunfaba.
Hoy casi todo el mundo dice que el hermano Alberto fue bueno como el pan, y su máxima sobre la bondad del pan va a muchos corazones,
y los abre al amor al prójimo. Aquí está el texto al pie de la letra: se debe ser bueno como el pan; deben ser como el pan,
que está en la mesa para todos, y cada uno puede cortar un bocado y alimentarse, si tiene hambre.
Es difícil hacer omisión en la vida interior de Santo Hermano Alberto de rasgo particular de la espiritualidad mariana. En las notas
personales ha dejado entre otros este testimonio, entre otras sobre la Madre de Dios:Ella me guiaba toda la vida. Escribió
también: La Madre de Dios elijo como patrona en mis dificultades. Quiero honrarla con el culto particular todos los días de mi
vida y toda la eternidad. El santo Hermano Alberto se caracterizo con la profunda humildad de corazón y plena confianza a Dios,
que en Su infinito amor, lo utilizó como una herramienta para Su Misericordia, y le otorgo un carisma especial de servicio a los más
pobres. Enamorado en la Pasión de Cristo santo Hermano Alberto entro profundamente en el misterio de Cristo Sufrimiento y Ultrajado
ante el tribunal de Pilato:Ecce Homo. Contemplando el amor sin límites de Cristo hacia el hombre, en un espíritu de amor
agradecido, quiso entregarse a Él como una ofrenda. ¿Si al Señor Jesús, sufriente la pasión y crucificado por mí,
le puedo negar algo? –preguntaba a sí mismo. El cuadro pintado por el Ecce Homo se convirtió en un testigo silencioso de
su conversación con Cristo y de la decisión final de la entrega total. En el Evangelio Hermano Alberto descubrió la verdad conmovedora
de las palabras de Cristo, donde El se identifica con el hombre, especialmente con el “más pequeño”. Todo lo que
hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños - a mí me lo hicisteis » (Mt 25, 40).
Contemplar a Cristo Ecce Homo, el hermano de Alberto Lo percibió en las caras ultrajadas de la población de personas pobres y
abandonadas, y decidió consagrar su vida al servicio a ellos sirviendo a Cristo en ellos. El amor a Cristo Ecce Homo lo obligo a
deshacerse de todo, resignarse de la arte de pintura, abajarse hasta la extrema miseria humana, estar con ellos como hermano entre
hermanos, para levantarlos de la miseria material y espiritual, y salvar en ellos la dignidad humana y renovar la imagen de Dios
en sus almas. Aquí yace la esencia del carisma de Santo Hermano Alberto: servicio al mismo Cristo en los más pobres.
El Papa Juan Pablo II, expresa en la carta a las Congregaciones albertinas: Hermano Albert no sólo sirvió a los pobres,
pero se convirtió en uno de ellos, porque para él ellos se han convertido en un icono vivo de Cristo, el Ecce Homo. Por lo tanto,
para ser uno de esos más pobres, el Hermano Alberto practicó la extrema pobreza y la transmitió a las Congregaciones como su mayor
tesoro: sobre todo guarden la pobreza- dijo poco antes de su muerte. En la pobreza vio un puente entre la Congregación
y de la miseria humana con el fin de acercarse a la misma y levantar de esta miseria humana los pobres y perdidos, y salvar la humanidad.
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Fragmento de la imagen de canonización - el altar mayor de la capilla de las hnas.
albertinas en Igo³omia

Hermano Alberto ha demostrado que el que realmente quiere hacer la caridad en sí debe
convertirse en un "don generoso " para el otro ser humano. Servir al prójimo según él es, sobre todo dándose
a sí mismo "ser bueno como el pan."
(Juan Pablo II, "Carta a las Congregaciones Albertinas")

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